Este término se aplica a aquellas áreas de la piel que están secas, descamadas, rugosas o irregulares. Entre las causas comunes se incluyen la piel seca, condiciones climáticas extremas, manchas, alergias, dermatitis, eczema, psoriasis, cuidado inadecuado de la piel, debilitamiento de la barrera de hidratación o incluso queratosis folicular.